Dr. Nicolás Fernández ToroMédico Salud Mental
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Depresión y ánimo

Cuando la depresión es, en realidad, bipolaridad

Algunas depresiones que no mejoran son parte de un trastorno bipolar no detectado. Por qué importa el diferencial para el tratamiento.

5 min de lectura

No toda depresión es "solo" depresión. Algunas personas que consultan por episodios depresivos tienen, en realidad, un trastorno bipolar que no había sido detectado. Y eso cambia el tratamiento.

Por qué pasa desapercibido

En la bipolaridad, lo que más lleva a consultar es la fase depresiva: ahí se sufre y se pide ayuda. Las fases de ánimo elevado —sobre todo las leves, llamadas hipomanía— muchas veces no se viven como problema. La persona las recuerda como épocas de energía, productividad, menos necesidad de dormir, ideas rápidas. No las reporta porque no las vivió como enfermedad.

Por eso, si nadie pregunta por esas fases, el cuadro se ve solo como depresión.

Por qué importa el diferencial

El tratamiento de una depresión bipolar no es igual al de una depresión común. Manejar una bipolaridad como si fuera solo depresión puede no ayudar o, en algunos casos, desestabilizar el ánimo. Por eso la evaluación cuidadosa incluye preguntar por la historia completa del ánimo, no solo por el episodio actual.

Señales que orientan a mirar más

Depresiones que empiezan jóvenes, que se repiten varias veces, que no responden como se esperaría, antecedentes familiares de bipolaridad, o épocas previas de ánimo y energía inusualmente elevados. Ninguna lo confirma sola: orientan a evaluar con más detalle.

Qué hacer

Si has tenido varios episodios depresivos, o si algo de esto te suena, vale la pena que la evaluación mire el ánimo completo a lo largo del tiempo. Poner el nombre correcto es lo que permite el tratamiento correcto.

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