Bipolaridad tipo 2: por qué puede confundirse con depresión
El tipo 2 no tiene manías clásicas. Sus hipomanías pueden pasar desapercibidas o incluso vivirse como períodos de alta productividad.
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La bipolaridad tipo 1 incluye episodios maníacos que suelen ser reconocibles: euforia intensa, grandiosidad, disminución de la necesidad de dormir, conductas de riesgo. Son difíciles de pasar por alto.
La bipolaridad tipo 2 es diferente. Sus episodios de ánimo elevado —las hipomanías— son menos intensos y más breves. Y con frecuencia, lo que domina el cuadro es la depresión.
Por qué es difícil de reconocer
La hipomanía en el tipo 2 puede presentarse como períodos de alta energía, más productividad, menos necesidad de sueño, mayor sociabilidad, creatividad o bienestar. A veces la persona ni los recuerda como períodos problemáticos: simplemente eran momentos en que las cosas salían bien.
Cuando la depresión aparece —y puede ser severa y prolongada— el médico que evalúa por primera vez puede ver solo un cuadro depresivo unipolar y tratarlo con antidepresivo. El problema es que los antidepresivos sin estabilizador del ánimo pueden, en algunos casos, acelerar el ciclo o precipitar episodios mixtos.
Por qué importa distinguirlo
El tratamiento de fondo de la bipolaridad tipo 2 no es el antidepresivo: son los estabilizadores del ánimo. Un diagnóstico erróneo puede llevar a años de tratamiento subóptimo.
Qué ayuda a hacer el diferencial
La evaluación considera la historia completa: ¿ha habido períodos de alta energía o productividad inusual? ¿Historia familiar de bipolaridad? ¿Antidepresivos que al principio funcionaron pero luego dejaron de hacerlo, o que produjeron aceleración? ¿Ciclos de ánimo con cierta regularidad?
El diagnóstico longitudinal, a veces, es más informativo que la evaluación transversal en un solo momento.
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